“Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero …” (Lucas 9:61)
¿Estamos realmente siguiendo a Jesús?, ¿son sus pasos nuestra guía y sus objetivos nuestra prioridad de vida? La respuesta es tuya, pero las consecuencias son claras, si no lo estas siguiendo “nada podrás hacer” dice el Señor. Tu prosperidad será tan efímera como la hierba del campo, y tu alegría tan pasajera como el viento en las hojas de los árboles.
Como dice Miqueas 6:14 NTV "Comerás pero no quedarás satisfecho. Las punzadas de hambre y el vacío de tu estómago no cesarán. Aunque intentes ahorrar dinero, al final no te quedará nada. Guardarás un poco, pero se lo daré a tus conquistadores".
Jesús lo dice muy claro separados de mi nada podrás hacer… Juan 15:5. "Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer".
Sin embargo, ¿qué es para ti permanecer en Él? ¿Estas hoy permaneciendo en Jesús? y por ende ¿Está Él permaneciendo en ti? Probablemente antes de responder te preguntes, ¿Qué es permanecer en Él? Al respecto el libro de los cantares capítulo 2:10-15 tiene una respuesta muy hermosa al respecto.
La novia: 10 Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven. Porque he aquí ha pasado el invierno, “Se ha mudado, la lluvia se fue; Se han mostrado las flores en la tierra, El tiempo de la canción ha venido, Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola. La higuera ha echado sus higos, Y las vides en cierne dieron olor; Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.
El novio: 14 Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz; Porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto.
Ambos: Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; Porque nuestras viñas están en cierne “en flor”. Cantares 2:10-15
La relación que Dios busca establecer con nosotros sus hijos es como una relación de matrimonio; de confianza y entendimiento, sin egoísmo, a tal grado que sus pensamientos se hacen uno, así como sus intereses y sus sueños. Una relación en donde tu “yo” no puede existir más, y es el “nosotros” toma su lugar y llegan a parecerse tanto que es fácil identificarlos como pareja pues lucen como uno solo.
Luis Miranda